Angeles con caras sucias


Ángeles de caras sucuiasRocky Sullivan  y Jerry Connelly  son dos amigos de escasos recursos.

Debido a un fallido intento de hurto, la policía los seguirá a ambos, atrapando a Rocky y confinándolo a pasar su adolescencia en prisión.

Los dos amigos se encontraran varios años después, Jerry se ha hecho sacerdote, y observa como su amigo, el joven que alguna vez fue atrapado por no correr tan rápido como él, se ha convertido en un portentoso gangster.

Una cinta brillante de principio a fin, redondeada por la siempre maravillosa, impetuosa y carismática presencia de James Cagney; una gran partitura de Max Steiner; la excelente labor del fotógrafo Sol Polito; y sobre todo por el extraordinario trabajo del húngaro Michael Curtiz en la dirección, el prolífico autor de inolvidables obras maestras como Casablanca y las aventuras de Robin Hood. Curtiz otorga un tacto nostálgico, sensible y angustioso, en especial en su apoteósico epilogo, en el que resplandecen unos inspirados O’Brien y Cagney, y en el cual se cumple el ultimo gran favor de un amigo a otro, no por preservar el honor ni la dignidad, sino en aras de permitir a los Ángeles ir al cielo.

Quien la haya visto, me comprenderá.

REPARTO James Cagney, Pat O’Brien, The Dead End Kids, Humphrey Bogart, Ann Sheridan, George Bancroft
PREMIOS 1938: 3 nominaciones al Oscar: Mejor actor (James Cagney), director (Curtiz), guión

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