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Las uvas de la ira

Tom Joad  regresa a su hogar tras cumplir condena en prisión, pero la ilusión de volver a ver a su familia se transforma en frustración al ver cómo los expulsan de sus tierras. Huyendo de la pobreza, emprenderán un viaje lleno de penalidades con la esperanza de encontrar una oportunidad en California, la tierra prometida.

Pues bien, nos encontramos ante una de las obras más socialmente comprometidas en la historia no sólo de la literatura (gracias a la inestimable colaboración del autor de la obra epónima, John Steinbeck), sino de la cinematografía mundial, por delante o al mismo nivel de autores como Eisenstein o Visconti.

Uno de los mejores papeles encarnados por Henry Fonda sin lugar a dudas, y una de las mejores y más convincentes interpretaciones en la historia del celuloide.

Tom Joad emerge en la pantalla por los áridos desiertos de Oklahoma camino de casa, al igual que lo hiciera Travis en la obra de Wim Wenders; Paris, Texas.

La diferencia radica en que al contrario que con Travis (Harry Dean Stanton), con Tom Joad sí sabemos lo que sucede. Acaba de salir de la cárcel bajo la condicional por homicidio (prodigiosa escena inicial en la que Fonda nos brinda todo un alarde de contención interpretativa).

Como el personaje de Wayne en centauros del desierto (Ethan), Joad encuentra que en su pueblo no queda NADA ni NADIE. El tempestuoso tiempo impide las cosechas en régimen de aparcería, por lo que los verdaderos propietarios de las tierras, las sociedades cooperativas agrícolas se quedan sin financiación por parte de los bancos.

Por el camino Ford nos narra a través de su asombrosa técnica y maestría habitual y siguiendo de manera fidedigna la obra maestra de Steinbeck la penosa historia de continua lucha por la supervivencia, la identidad y la pertenencia no sólo a un lugar sino a lo material como privativo de uno mismo.

Al final, hartos de las incipientes y opresivas maneras capitalistas, nuestros protagonistas, se dan cuenta de que California no es la panacea. Recoger melocotones está bien para los que no tiene nada, pero como diría Casey (el peculiar predicador reconvertido a lider del agit pop obrero), si “unimos nuestras fuerzas haremos presión y nuestra dignidad se verá fortalecida…”.

Todo se resume en las inolvidable frases que Tom Joad refiere a su madre antes de partir por última vez: “… Allí donde haya un policía pegando a un muchacho, allí donde un recién nacido llore porque tiene hambre, allí donde haya una lucha contra la sangre y el odio en el mundo, mírame allí mamá porque allí estaré.

Allí donde haya alguien luchando por asentarse en algún lugar, o por un trabajo decente o una mano amiga, allá donde haya alguien que luche por la libertad, míra en sus ojos mamá porque allí estaré yo…”.

Magnífica también como siempre la fotografía del maestro Tolland.

Parece como si el espacio temporal durante el que se desarrolla la película no hubiera pasado…En pleno siglo XXI aún andamos con las mismas historias y los mismos personajes…

Inmigración, racismo, desconfianza hacia lo de fuera, precariedad en el trabajo, insolidaridad….Reflexión algo está pasando y no hemos actuado.

REPARTO Henry Fonda, Jane Darwell, John Carradine, Charley Grapewin, Dorris Bowdon, Russell Simpson, John Qualen
PREMIOS 1940: 2 Oscars: Mejor director, actriz secundaria (Jane Darwell). 7 nominaciones