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El experimento Filadelfia

En 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, la armada de los Estados Unidos investiga sobre cómo camuflar y hacer invisibles sus navíos de los radares enemigos.

En uno de los experimentos protagonizado por un barco de guerra y su tripulación, algo sale mal y dos de sus marineros, David Herdeg  y Jim Parker , son enviados a otra época y a otro lugar, al año 1984 al desierto de Nevada.

Ambos están desconcertados, viven en otro tiempo que no les pertenece, lo que les afecta físicamente, y por ello intentan encontrar al responsable de la prueba, el científico Longstreet, que sigue con sus pruebas cuarenta años después.

Jim Parker sorprendentemente desaparece y David, que conoce a Allison , una chica de los años ochenta, necesita desesperadamente una explicación sobre lo que le ha pasado y encontrar la manera de regresar a su tiempo.

REPARTO Michael Paré, Nancy Allen, Eric Christmas, Bobby Di Cicco, Stephen Tobolowsky, Louise Latham, Kene Holliday, Joe Dorsey, Michael Currie, Gary Brockette, Debra Troyer, Miles McNamara, Ralph Manza, James Edgcomb

La historia del experimento

A finales de los años 30, un brillante ingeniero eléctrico llamado Nikola Tesla, originario de Croacia pero residente en Estados Unidos desde 1884 y uno de los más grandes inventores del siglo XX en las disciplinas de la electricidad y el magnetismo, afirmó haber completado una teoría dinámica de la gravedad, que básicamente explica la gravedad como una mezcla de ondas electromagnéticas longitudinales y transversales.

Estos razonamientos, calaron hondo en un grupo de trabajo que experimentaba con los campos electromagnéticos en la Universidad de Chicago, donde se estaban iniciando las investigaciones sobre la posibilidad de la invisibilidad a través del uso de campos eléctricos y magnéticos.

Este proyecto se habría trasladado en 1939 al Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Princeton.En un momento determinado, se afirmó haber conseguido la invisibilidad de pequeños objetos, con lo que se presentó al gobierno de los Estados Unidos.

Los militares, al estar el país en guerra, vieron el potencial de esta nueva tecnología y decidieron sufragar el curso de las investigaciones a fin de direccionarlas en el sentido que les convenía: su aplicación a la industria bélica.

Un destructor de escolta, el USS Eldridge (DE-173), es modificado para transportar toneladas de equipamiento electrónico, entre el que se incluirían dos generadores masivos de 75 Kv cada uno, montados en el lugar que debería ocupar la torreta de cañones de proa, y que distribuían su potencia a través de cuatro bobinas montadas en cubierta. Tres transmisores RF de 2 megavatios cada uno, 3.000 tubos amplificadores 6L6 (empleados para canalizar los campos de las bobinas de los dos generadores), circuitos de sincronización y modulación… fueron empleados para generar campos electromagnéticos masivos que, correctamente configurados, serían capaces de curvar las ondas de luz y de radios alrededor del buque, haciéndolo invisible.Las pruebas habrían empezado el verano de 1943, y hasta cierto punto tuvieron éxito al principio.

Una prueba, el 22 de julio de 1943, volvió al USS Eldridge (DE-173) casi totalmente invisible, con algunos testigos reportando una “niebla verdosa” sin embargo, algunos miembros de la tripulación se quejaron de náuseas posteriormente.

En ese momento, el experimento fue alterado a petición de la Marina, con el objetivo de hacer al navío invisible a los radares únicamente.El equipo fue recalibrado y el experimento se llevó a cabo el 28 de octubre. Esta vez, el Eldridge no sólo se volvió totalmente invisible a la vista, sino que de hecho desapareció del área en un relámpago azul. Al mismo tiempo, la base naval estadounidense en Norfolk, Virginia, a 600 km de distancia, un tripulante en sus costas declaró haber visto al Eldridge durante 15 minutos, al final de los cuales desapareció, para volver a aparecer en Filadelfia, en sus coordenadas originales supuestamente un caso accidental de teletransportación.

Según el relato de Carl Allen, los efectos fisiológicos en la tripulación fueron profundosm mareos muy violentos, personal que desapareció por completo, otros que simplemente se volvieron locos o padecieron esquizofrenia severa, y lo más terrorífico fue el hallazgo de cinco miembros de la tripulación fundidos completamente con la estructura de metal de la proa del buque y otros tantos sufrieron desmaterializaciones de algunas partes de sus cuerpos. Supuestamente, los oficiales navales horrorizados cancelaron el experimento inmediatamente. Los supervivientes nunca fueron los mismos, y permanecieron en una suerte de amnesia total.

Fuente del artículo Wikipedia

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